Ella dijo “hola”. Fue esa palabra la que hizo recordar el sueño de una persona que no recuerda lo que sueña.

En un segundo recordó que estaban cogidos de la mano, escuchando canciones que creía medianamente significativas, discutiendo sobre todo lo que habían visto en internet y odiando cosas que las personas medianamente normales no odian.

Esa noche llovió e hizo frio, pero, como es normal en un sueño profundo, a él sólo le importaba estar a su lado viendo el atardecer de colores, un atardecer que en realidad nunca existió y probablemente no existiría.

Cuando dejó de recordar ella ya estaba lejos de él, con alguien que ella sabía que la engañaba, y a pesar de esto, cogidos de la mano  queriendo estar viendo junto a esa persona que no le era fiel, un atardecer de colores.

Bien, hoy me dieron ganas de escribir.

Sinceramente no sé por qué, no soy bueno en esto y seguramente sólo lo leeré yo (bueno, tal vez por eso), (también me gustaría sentirme ridículo en algunos años leyendo esta mierda).

No escribo en un papel, tal vez algún conocido lo ve.

No escribo en otra página porque me da pereza abrir una cuenta más. Además wordpress es lo suficientemente poco usado (por mis amigos) como para que solamente tú, querido amigo mirón, lo observes.

He decidido que este lugar sea el muro de mis lamentos, porque tienen que estar en algún lado. Así que de pronto escribo en mucho tiempo, o tal vez mañana, lo decidirá la maldita vida y lo que me pase en el día.

Y para seguir con el mismo tono tomatístico del blog, incluiré una frase que resuma mi día:

“Para qué tomates si no hablé con ella”.

Estaba en medio de mi almuerzo cuando vi que en mi ensalada no había tomate. Me imaginé un rico tomate con limón y sal, se me hizo agua la boca y ahí fue cuando me dirigí a la nevera. Mientras buscaba le pregunté a mi mamá ¿¡ma! donde están los tomates?

De repente escuché una asustadiza voz que gritaba “¡no me comas!, ¡no me comas!”

Pensé: mierda, un tomate que habla.

Lo saqué de la nevera para hablar con él, al rato me dijo que se llamaba Paco y me di cuenta que había encontrado al amigo que me contaría las historias que necesitaba.

Cinforoso se levantó exaltado, creyó que perdería el gusano de las 7. Por primera vez en todos sus días de vida desayunó semillas de tomate rojo con leche, pues se había cansado de comer las picantes semillas de pimentón. Al terminar se dio un corto baño y se hechó la loción que estaba de moda y había comprado el día anterior por 72 tomaginas, la Tomate Hilfiger.

Salió corriendo de su casa y llegó al paradero de gusanos justo cuando pasó el gusano que lo llevaría a la universidad Hortaliza.

Se montó y después de pensar lo caro que estaba el transporte público pagó 2 tomaginas.

Este gusano era mucho más cómodo que los que habían en su anterior tomate. Este era más pequeño y no montaban a nadie a menos que hubiera un puesto disponible. En su viaje a la U de H, vio el paisaje que no había podido detallar por estar peleando con sus padres por haberse pasado a otro tomate. Definitivamente este tomate era mejor, aunque no estaban sus viejos amigos, se dio cuenta de que la gente era más amable, supuso que era porque todavía el paisaje era verde, no se preocupaban por los hongos que destruían las casas, además de que ni se imaginaban en convertirse en ensalada de un día para otro por el hecho de que el tomate todavía estaba muy verde.  Con cada minuto que pasaba, Cinforoso se convencía de que la decisión que habían tomado sus padres había sido la mejor. Pero en ese instante, y como cuando los sueños  se convierten en pesadilla, se montó al gusano un Pulgón con un spray de Baygon, y al no recaudar la cantidad de tomaginas que deseaba roció a todos los pasajeros. Algunos quedaron heridos pero Cinforoso no corrió con esa suerte. La noticia salió en todos los canales locales, desde TomaTV hasta Teletomate y también en todos los diarios del tomate, incluso en el reconocido “The hortalizas times”.

Los sociólogos piensan que esta oleada de violencia se debe a que el  tomate crece cada vez más y los efectos de la maduración ya están empezando a hacer estragos en el tomate.

Ayer me desperté y me di cuenta que Paco no estaba en mi pieza, comencé a buscarlo por todas partes. Le pregunté a mi mamá, ella supo responderme y también me regañó porque los tomates se guardan en la nevera.

Fui a buscarlo, me tocó esperar un rato, pues al parecer Paco era más amigable de lo que creía.

Cuando lo llevé de nuevo a mi pieza creí que no era Paco ya que estaba completamente rojo. Era inexplicable, se supone que el frio lo conserva, entonces le pregunté que le había pasado.

Paco me dijo que había conocido en la nevera a una tomate, al principio la había visto muy inmadura, pero habló con ella y aunque su exterior era verde, se dio cuenta que era la más madura de la bolsa de tomates. Habló con ella toda la mañana. Paco me dijo que se había sentido tan bien con ella que creía que se había enamorado. Al momento de despedirse le dio un beso en la mejilla. Por eso se puso rojo, rojo como un tomate.

Cinforoso era un buen gusano, dicen que detrás de cada buen gusano hay una buena gusana… Pero no, este dicho no cuadraba con Cinthya, la que algún día fue novia de Cinforoso. Ella era una gusana mala. Los familiares y amigos de Cinforoso le decían que se alejara de ella, que lo iba a llevar a la perdición, además de que sufriría porque para ser gusana parecía tener genes de canina, pero a Cinforoso mientras vivió nunca le importó. A Cinthya la conoció en su tomate antiguo, tal vez esa fue una de las razones por la que sus padres decidieron mudarse de allí. Ellos habían planeado toda su vida juntos, y Cinthya quería, así fuera sin él, hacer todo lo que habían pensado, y quien quitaba que encontrara al veintisieteavo amor de su vida en estas aventuras. Lo primero que había en el plan era un viaje por la lujosa revueltería del galpón ocho en la mayorista, pero para eso necesitaba mucho dinero y para hacerlo decidió hacer una “labor social”: robar un banco.

Ella aseguraba que ladrón que roba a ladrón tenía cien años de perdón, entonces se motivó porque sería una forma de purgar sus pecados además quedaría con mucho dinero. Entonces fue al banco menos importante del tomate porque seria “pan comido”, guardó un spray de baygon por si se complicaban las cosas y salió de su casa.

Pero Cinthya era más de malas que mala. Cuando entró al banco este ya había sido robado minutos antes, en las cajas no había ni una tomagina, sin embargo ella no se dio cuenta y al ver que la cajera no le entregó nada sacó su spray y amenazó a todos los empleados del banco. La policía, igual de ineficiente que en todas partes, ya había sido llamada por el robo anterior y solo después del intento de labor social de Cinthya, llegó. Sin ninguna tomagina en su bolsillo fue juzgada como ladrona. Su única defensa era que quería ser perdonada.

Cinthya se despertaba todas las mañanas en un patio hacinado de la cárcel del buen tomate.

En la cárcel no se convirtió en una buena gusana, por el contrario, la corrupción que se veía a diario la llevaron a ser una de las caciques del patio número 6. Desde el día que llegó le tocó pagar muchas tomaginas por un camarote, pero se hizo amiga de la gusana que le cobró, Susana,  y juntas extorsionaron a todas las gusanas del patio. Fue una buena amistad, hasta el día en que al tomate le empezaron a salir hongos, el primer hongo creció muy cerca de la cárcel, pero se reprodujo rápidamente e invadió toda la zona. Tumbo las membranas de la cárcel y cientos de presas salieron corriendo libres, los alrededores de la cárcel eran un caos, Susana corrió y cuando estaba a varias cuadras se dio cuenta que estaba sola, miró hacia atrás, y se devolvió por Cynthia, la cual había sido atrapada por un gran hongo y este la intoxicó letalmente. Cynthia estaba a punto de terminar su condena, por esto se había quedado en la cárcel, pues no quería escaparse y tener un cargo más, pero de nuevo el destino jugó en contra de ella y finalmente le tocó pagar más de la cuenta.

Susana se quedó cuidando el cuerpo inerte de Cynthia y fue capturada de nuevo, pero esta vez no sería la cacique del patio, pues los policias no capturaron a nadie más y encerraron a la única gusana que por amor a una amiga decidió hacer el bien.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.